Test de Adicción a los Videojuegos
Evaluación basada en el IGDS9-SF, instrumento validado científicamente sobre los 9 criterios del DSM-5 para Trastorno por Juego en Internet.
Perfil dimensional
Distribución de tus respuestas por las áreas clínicas del DSM-5.
Recomendaciones personalizadas
¿Hablamos sobre tus resultados?
Si quieres comentar este resultado o tienes dudas sobre cómo interpretarlo, puedes escribirme directamente. Te responderé personalmente.
Base científica
- Pontes, H. M., & Griffiths, M. D. (2015). Measuring DSM-5 Internet Gaming Disorder: Development and validation of a short psychometric scale. Computers in Human Behavior, 45, 137–143.
- American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5), Section III, Conditions for Further Study: Internet Gaming Disorder.
- World Health Organization (2019). ICD-11, Gaming Disorder (6C51).
Dudas habituales sobre el test
El IGDS9-SF es uno de los instrumentos psicométricos más validados internacionalmente para evaluar el Trastorno por Juego en Internet según los criterios del DSM-5. Sus propiedades psicométricas han sido replicadas en más de 30 estudios. No obstante, ningún test online sustituye una entrevista clínica con un profesional.
No. Todas las respuestas se procesan en tu propio navegador. Si activas la opción de guardar resultado, este se almacena únicamente en el localStorage de tu dispositivo y nunca se envía a nuestros servidores ni a terceros.
No necesariamente. La cantidad de horas no es por sí sola un criterio diagnóstico. Lo que define un trastorno por juego es la pérdida de control, la interferencia con áreas vitales (estudios, trabajo, relaciones, sueño) y la persistencia pese a consecuencias negativas. Una persona puede jugar 4 horas al día sin patología, y otra 2 horas con un cuadro clínico claro.
El DSM-5 incluye el "Trastorno por Juego en Internet" en su sección de condiciones para estudio adicional (no como diagnóstico formal). La CIE-11 de la OMS, en cambio, sí reconoce el "Gaming Disorder" como diagnóstico oficial desde 2019. Ambos comparten núcleo conceptual: pérdida de control, prioridad excesiva del juego y continuidad pese a consecuencias.
Recomendamos contactar con un psicólogo clínico si el test indica nivel moderado o severo, si has intentado reducir el juego sin éxito, si está afectando a tu rendimiento académico/laboral, a tus relaciones o a tu salud física (sueño, alimentación), o si experimentas malestar significativo cuando no juegas.