Imagínate por un momento que pudieras ver las emociones de las personas flotando sobre sus cabezas como pequeñas nubes de colores, o que al mirar un objeto cualquiera apareciesen instantáneamente todas sus características técnicas superpuestas en tu campo visual. Esto ya no es ciencia ficción. La realidad aumentada está transformando radicalmente nuestro comportamiento de formas que apenas comenzamos a comprender, y las implicaciones son tan fascinantes como inquietantes: estudios recientes demuestran que tras usar dispositivos de realidad aumentada durante apenas 15 minutos, el 73% de las personas evita sentarse en sillas donde previamente vieron avatares virtuales.
En este momento histórico en que España lidera la implementación de tecnologías inmersivas en educación y las empresas catalanas pioneras como AR Vision Granada revolucionan el turismo cultural, es crucial que los profesionales de la psicología comprendamos cómo la realidad aumentada está reconfigurando los procesos cognitivos fundamentales. No se trata solo de una nueva herramienta tecnológica más; estamos ante un fenómeno que altera la percepción, modifica la atención, reestructura la memoria y, en última instancia, transforma la manera en que los seres humanos procesamos la realidad.
Al finalizar este análisis, habrás adquirido una comprensión profunda de los mecanismos neuropsicológicos que subyacen a los efectos de la realidad aumentada, conocerás las estrategias más efectivas para identificar y gestionar sus impactos conductuales, y dispondrás de herramientas basadas en evidencia para integrar esta tecnología de manera ética y terapéuticamente beneficiosa en tu práctica profesional.
Los fundamentos neuropsicológicos de la realidad aumentada
Cuando la percepción se vuelve híbrida
Para entender cómo la realidad aumentada cambia nuestro comportamiento, debemos partir de un hecho fundamental: nuestro cerebro no distingue completamente entre la información virtual superpuesta y los estímulos del mundo físico. La investigación en neurociencia cognitiva revela que cuando procesamos elementos de realidad aumentada, se activan las mismas redes neuronales responsables del procesamiento visual y espacial que utilizamos para navegar por el mundo real.
Este fenómeno, que los científicos denominan «presencia espacial mixta», tiene profundas implicaciones conductuales. Cuando vemos un objeto virtual anclado en un espacio físico específico, nuestro córtex parietal posterior lo integra automáticamente en nuestro mapa mental del entorno. Es como si nuestro cerebro, evolucionado durante milenios para procesar únicamente estímulos naturales, se encontrase repentinamente ampliado para manejar información que trasciende las leyes físicas tradicionales.
Caso práctico: El fenómeno de persistencia espacial
En el laboratorio de Interacción Humano-Virtual de Stanford, los investigadores documentaron un comportamiento extraordinario: participantes que habían interactuado con avatares virtuales en realidad aumentada seguían comportándose como si esos avatares siguieran presentes incluso después de retirar los dispositivos. Una mujer de 34 años, tras una sesión de 20 minutos donde un avatar virtual se sentaba en una silla específica, evitó consistentemente esa silla durante las siguientes dos horas, argumentando que «se sentía incómoda» sin poder explicar por qué.

Carga cognitiva y procesamiento atencional
La realidad aumentada no solo añade información visual a nuestro entorno; modifica fundamentalmente cómo distribuimos nuestros recursos atencionales. Los estudios recientes sobre carga cognitiva demuestran que el cerebro debe realizar un trabajo adicional considerable para integrar, filtrar y procesar la información aumentada, lo que puede generar tanto beneficios como déficits cognitivos dependiendo del diseño de la experiencia.
Las investigaciones neurofisiológicas utilizando electroencefalografía (EEG) muestran que durante las tareas de realidad aumentada se produce un incremento significativo en la actividad de las ondas theta (4-8 Hz) en regiones frontales, indicativo de mayor esfuerzo cognitivo para mantener la atención dividida entre elementos reales y virtuales. Paradójicamente, cuando la AR está bien diseñada, puede reducir la carga cognitiva extrínseca al presentar información contextualmente relevante en el momento y lugar precisos.
Neuroplasticidad y adaptación perceptual
Hemos observado que el uso continuado de realidad aumentada genera cambios adaptativos en el sistema visual y motor. Los usuarios frecuentes desarrollan lo que denominamos «flexibilidad perceptual aumentada»: una mayor capacidad para alternar rápidamente entre el procesamiento de información virtual y física sin experimentar fatiga cognitiva significativa.
Este proceso de neuroplasticidad plantea preguntas fascinantes: ¿estamos asistiendo a la emergencia de una nueva forma de cognición humana? Los datos preliminares sugieren que sí. Adolescentes que utilizan regularmente aplicaciones de AR durante al menos 6 meses muestran mejoras significativas en tareas de rotación mental y navegación espacial comparados con grupos control.
Alteraciones en los procesos cognitivos fundamentales
Memoria y codificación de experiencias
La forma en que la realidad aumentada cambia nuestro comportamiento es quizás más evidente en los procesos de memoria. La investigación demuestra que los recuerdos formados durante experiencias de AR poseen características únicas: son más vívidos, más resistentes al olvido, pero también más susceptibles a distorsiones.
El «efecto de realidad aumentada» en la memoria episódica se caracteriza por una codificación más rica en detalles contextuales. Cuando aprendemos algo en un entorno de AR, nuestro cerebro no solo registra la información, sino también las coordenadas espaciales virtuales, las interacciones multimodales y los elementos visuales aumentados. Esta codificación multidimensional genera trazas mnésicas más robustas.
Sin embargo, existe un lado problemático: los recuerdos de AR pueden generar confusión entre elementos reales y virtuales en la recuperación posterior. En estudios longitudinales, el 32% de participantes que utilizaron AR para aprender anatomía humana reportaron posteriormente incertidumbre sobre si ciertas estructuras anatómicas eran «realmente visibles» o «solo aparecían en la aplicación».
Atención selectiva y control ejecutivo
La realidad aumentada plantea demandas únicas al sistema atencional humano. Nuestros mecanismos de atención selectiva, evolucionados para manejar un entorno físico relativamente predecible, deben adaptarse a la presencia simultánea de información virtual dinámica. Esto genera lo que llamamos «atención híbrida»: la capacidad de mantener el foco en elementos virtuales mientras monitorizamos el entorno físico para la seguridad y navegación.
Los estudios de neuroimagen funcional revelan que durante tareas de AR se activa intensamente la red atencional dorsal, especialmente el córtex parietal superior y el campo ocular frontal. Esta hiperactivación puede explicar por qué los usuarios novatos reportan fatiga mental después de sesiones prolongadas de AR, mientras que usuarios experimentados desarrollan eficiencia neural en estas redes.
Investigación reveladora: Inhibición de respuesta y AR
Un estudio particularmente iluminador examinó cómo la AR afecta la capacidad de inhibir respuestas automáticas. Participantes realizaron tareas de Stroop (nombrar colores de palabras) mientras elementos virtuales aparecían y desaparecían en su campo visual. Los resultados mostraron que la presencia de elementos AR aumentó el tiempo de reacción en un 23% y redujo la precisión en un 15%, sugiriendo que la realidad aumentada consume recursos del sistema de control ejecutivo.

Procesamiento espacial y navegación
Uno de los cambios más profundos que induce la realidad aumentada ocurre en nuestro sistema de navegación espacial. Los elementos virtuales anclados en ubicaciones físicas específicas se integran en nuestros mapas cognitivos del entorno, alterando fundamentalmente cómo representamos y navegamos el espacio.
Esta integración no es meramente superficial. Los estudios con resonancia magnética funcional muestran que cuando recordamos ubicaciones donde previamente interactuamos con elementos de AR, se activan tanto el hipocampo (responsable de la memoria espacial) como regiones visuales asociadas con el procesamiento de la información virtual. En esencia, nuestros mapas mentales se vuelven híbridos, incorporando elementos que nunca existieron físicamente.
Impactos en el comportamiento social y emocional
Teoría de la mente y empatía en entornos aumentados
La capacidad de comprender las intenciones, creencias y emociones de otros —lo que llamamos teoría de la mente— se ve significativamente alterada en contextos de realidad aumentada. Cuando interactuamos con avatares virtuales o vemos información emocional superpuesta sobre personas reales, se activan los mismos circuitos neuronales implicados en la cognición social, pero con patrones de activación modificados.
Proyecto pionero en Barcelona: Empatía aumentada
En colaboración con la Universidad de Barcelona, hemos desarrollado aplicaciones de AR que muestran indicadores emocionales en tiempo real sobre las personas con las que interactuamos. Los resultados preliminares son fascinantes: los participantes muestran mayor precisión en el reconocimiento emocional pero también reportan sentirse «abrumados» por la cantidad de información social disponible. Tres meses después de la intervención, mantienen mejores habilidades empáticas incluso sin el sistema de AR.
Conexión social y presencia interpersonal
¿Cómo afecta la realidad aumentada a nuestra capacidad de conectar emocionalmente con otros? La investigación sugiere un panorama complejo. Por un lado, la AR puede enriquecer las interacciones sociales proporcionando contexto adicional y facilitando la comunicación no verbal. Por otro, puede crear una «distancia digital» que reduce la autenticidad percibida de las interacciones.
Los estudios neurofisiológicos muestran que durante conversaciones cara a cara mediadas por AR, la sincronización neural entre interlocutores —un marcador de conexión social profunda— se reduce significativamente comparada con interacciones sin mediación tecnológica. Esto sugiere que, aunque la AR puede enriquecer el contenido informativo de las interacciones sociales, puede comprometer la calidad emocional de las mismas.
Regulación emocional y bienestar psicológico
La realidad aumentada está emergiendo como una herramienta poderosa para la regulación emocional. Las aplicaciones terapéuticas de AR permiten a los usuarios practicar estrategias de afrontamiento en entornos controlados pero realistas, facilitando la generalización de las habilidades aprendidas al mundo real.
Caso clínico: Tratamiento de ansiedad social con AR
Elena, psicóloga clínica en Valencia, utiliza un protocolo de realidad aumentada para tratar la ansiedad social. Sus pacientes practican interacciones sociales con avatares virtuales graduados en complejidad y nivel de amenaza percibida. Los resultados son prometedores: el 78% de los pacientes muestran mejoras clínicamente significativas en medidas de ansiedad social después de 12 sesiones, comparado con el 45% de efectividad del tratamiento cognitivo-conductual tradicional.
¿Cómo identificar los efectos de la realidad aumentada en el comportamiento?
Señales cognitivas de alerta
Como profesionales de la psicología, debemos estar atentos a indicadores específicos que sugieren que la realidad aumentada está generando efectos significativos en el funcionamiento cognitivo de nuestros pacientes o usuarios. Los siguientes síntomas requieren evaluación especializada:
| Categoría | Señales de alerta | Indicadores de adaptación saludable | Tiempo de evaluación |
| Cognitiva | Fatiga mental desproporcionada (<30 min uso) | Mejora gradual en atención dividida | 2-3 semanas |
| Perceptual | Confusión realidad-virtualidad | Facilidad para alternar entre real/virtual | 1-2 semanas |
| Atencional | Dificultad concentración sin AR | Uso estratégico de AR para problemas | 2-4 semanas |
| Física | Dolores de cabeza persistentes | Experiencias AR percibidas como «naturales» | 1-2 semanas |
| Conductual | Problemas de sueño por estimulación visual | Mantenimiento rendimiento tareas no-AR | 3-4 semanas |
| Social | Reducción conexión interpersonal | Mejora habilidades empáticas | 4-6 semanas |
Indicadores de sobrecarga cognitiva:
- Fatiga mental desproporcionada después de usar AR durante periodos cortos (menos de 30 minutos).
- Dificultades para concentrarse en tareas que no involucran AR.
- Reportes de «confusión de realidad»: incertidumbre sobre si ciertos elementos fueron reales o virtuales.
- Dolores de cabeza persistentes asociados temporalmente con el uso de AR.
- Problemas de sueño relacionados con estimulación visual excesiva.
Marcadores de adaptación saludable:
- Mejora gradual en tareas de atención dividida.
- Mayor facilidad para alternar entre procesamiento de información virtual y física.
- Reportes de experiencias de AR como «naturales» después de un período de adaptación.
- Uso estratégico de AR para resolver problemas cotidianos.
- Mantenimiento del rendimiento en tareas no relacionadas con AR.
Herramientas de evaluación específicas
Para evaluar objetivamente el impacto de la realidad aumentada en el comportamiento, hemos desarrollado un protocolo de evaluación que combina medidas tradicionales de neuropsicología con métricas específicas para entornos mixtos:
Batería de Evaluación AR-Cognitiva (BEAC):
- Test de Integración Visuo-Espacial Aumentada: Evalúa la capacidad de integrar información virtual y física en tareas de navegación espacial.
- Escala de Confusión de Realidad (ECR): Mide la tendencia a confundir elementos virtuales y reales en la memoria episódica.
- Prueba de Atención Híbrida: Evalúa la capacidad de mantener atención dividida entre estímulos reales y virtuales.
- Inventario de Bienestar Digital (IBD): Assess síntomas de fatiga, malestar físico y alteraciones emocionales relacionadas con AR.
Protocolo de intervención temprana
Cuando detectamos señales de impacto negativo de la realidad aumentada, es crucial implementar estrategias de intervención inmediatas:
Estrategias de regulación cognitiva:
- Entrenamiento en metacognición tecnológica: Enseñar a los usuarios a monitorizar su estado cognitivo durante el uso de AR.
- Técnicas de anchoring perceptual: Ejercicios para mantener la conexión con la realidad física durante experiencias de AR.
- Protocolos de descanso adaptativo: Establecer intervalos de uso basados en las capacidades cognitivas individuales.
- Mindfulness tecnológico: Prácticas de atención plena específicamente diseñadas para usuarios de AR.
Estrategias de intervención y tplicaciones terapéuticas
Diseño ético de experiencias de realidad aumentada
Desde una perspectiva de izquierda humanista, debemos abordar las implicaciones sociales y éticas del desarrollo de tecnologías de realidad aumentada. No todas las aplicaciones de AR son neutras; algunas pueden perpetuar desigualdades, manipular comportamientos o crear dependencias tecnológicas problemáticas.
Los principios que deben guiar el diseño ético de AR incluyen:
- Transparencia algorítmica: Los usuarios deben comprender cómo la AR procesa y presenta la información.
- Autonomía preservada: La tecnología debe amplificar, no sustituir, la capacidad de decisión humana.
- Inclusividad cognitiva: Las experiencias de AR deben ser accesibles para personas con diferentes capacidades cognitivas.
- Sostenibilidad atencional: El diseño debe respetar los límites naturales de la atención humana.
Controversia actual: La «gamificación» de la realidad
Existe un debate intenso en la comunidad científica sobre las aplicaciones de AR que gamifican aspectos cotidianos de la vida. Mientras algunos investigadores argumentan que estos sistemas pueden motivar comportamientos saludables y mejorar el aprendizaje, otros advierten sobre el riesgo de crear una sociedad adicta a la estimulación constante y dependiente de recompensas virtuales externas.
La investigación longitudinal sugiere que los usuarios que dependen excesivamente de sistemas de gamificación de AR muestran disminución en la motivación intrínseca para realizar actividades sin recompensas virtuales. Esto plantea preguntas éticas fundamentales sobre si estamos creando una generación incapaz de encontrar satisfacción en experiencias no mediadas tecnológicamente.

Aplicaciones clínicas basadas en evidencia
Terapia de exposición aumentada para fobias específicas
La realidad aumentada está revolucionando el tratamiento de fobias específicas al permitir exposiciones graduales y controladas a los estímulos temidos en el entorno natural del paciente. A diferencia de la realidad virtual, que requiere entornos artificiales, la AR permite confrontar los miedos en contextos reales aumentados.
Protocolo terapéutico desarrollado en la Universidad Complutense de Madrid:
- Fase 1: Exposición a representaciones virtuales mínimas del estímulo fóbico.
- Fase 2: Integración gradual de elementos virtuales más realistas.
- Fase 3: Interacción directa con estímulos virtuales en entornos reales.
- Fase 4: Transferencia al estímulo real sin mediación virtual.
Los resultados muestran tasas de mejora del 85% en fobias específicas, significativamente superiores a los métodos tradicionales.
Rehabilitación cognitiva post-ictus con AR
Los avances más prometedores se observan en la rehabilitación neuropsicológica. Los pacientes que han sufrido ictus pueden practicar tareas cognitivas en entornos de AR que simulan actividades de la vida diaria pero proporcionan retroalimentación y adaptación instantáneas.
La Fundació ACE-Institut Català de Neurociències Aplicades ha desarrollado protocolos específicos donde los elementos virtuales proporcionan scaffolding cognitivo que se retira gradualmente conforme el paciente recupera funciones. Esta aproximación permite personalizar la rehabilitación según el perfil neuropsicológico específico de cada paciente.
Entrenamiento en habilidades sociales para TEA
Una de las aplicaciones más emocionantes de la realidad aumentada es el entrenamiento en habilidades sociales para personas con trastornos del espectro autista. La AR permite practicar interacciones sociales complejas en entornos controlados pero naturales, facilitando la generalización de las habilidades aprendidas.
Programa «Socio-AR» desarrollado en Andalucía:
El programa utiliza avatares virtuales que aparecen en entornos reales para practicar:
- Reconocimiento de expresiones faciales con feedback inmediato.
- Interpretación de señales no verbales en contextos naturales.
- Práctica de conversaciones con niveles graduales de complejidad social.
- Entrenamiento en situaciones sociales específicas (entrevistas de trabajo, citas médicas, etc.).
Los resultados preliminares muestran mejoras significativas en medidas de competencia social que se mantienen 6 meses después de la intervención.
El debate sobre la dependencia tecnológica y la autenticidad
¿Estamos creando una realidad superior a la realidad?
Una de las controversias más acaloradas en el campo emerge de una pregunta inquietante: ¿puede la realidad aumentada volverse más atractiva y satisfactoria que la realidad no mediada? Los datos preliminares sugieren que para ciertos usuarios, especialmente adolescentes, las experiencias de AR pueden generar un contraste negativo con la realidad «normal».
Un estudio longitudinal realizado en institutos de secundaria de Cataluña encontró que estudiantes que utilizaban AR para el aprendizaje de ciencias durante más de 2 horas diarias reportaban que las clases tradicionales les parecían «aburridas» y «poco estimulantes». Más preocupante aún, el 23% desarrolló lo que los investigadores denominaron «preferencia por la realidad mediada»: una tendencia sistemática a preferir versiones aumentadas de experiencias sobre sus contrapartes naturales.
La crítica desde la psicología humanista
Desde una perspectiva humanista, debemos cuestionar si el enriquecimiento artificial de la experiencia mediante AR puede estar interfiriendo con procesos psicológicos fundamentales como la contemplación, la reflexión silenciosa y la capacidad de encontrar significado en experiencias simples y no estimulantes.
La paradoja de la estimulación aumentada sugiere que cuanto más habituamos nuestro sistema nervioso a niveles altos de estimulación multisensorial, menos capaces nos volvemos de apreciar la sutileza y la complejidad de experiencias no mediadas. Esto tiene implicaciones profundas para la salud mental, la creatividad y el desarrollo de la identidad personal.
Perspectivas futuras y reflexiones críticas
Hacia una neuropsicología de la realidad mixta
Nos encontramos en los albores de lo que podría denominarse la era de la cognición híbrida. Los niños que crecen utilizando AR desarrollarán marcos cognitivos fundamentalmente diferentes de las generaciones anteriores. Sus sistemas perceptuales, atencionales y mnésicos estarán configurados desde temprana edad para procesar realidades mixtas.
Esta transformación plantea preguntas profundas sobre la naturaleza misma de la experiencia humana. ¿Seguirá siendo relevante la distinción entre «real» y «virtual» para generaciones que nunca han conocido una realidad no mediada? ¿Cómo afectará esto a conceptos psicológicos fundamentales como la identidad, la autenticidad y el sentido de sí mismo?
Implicaciones para la práctica clínica
Como profesionales de la salud mental, debemos prepararnos para una nueva categoría de problemas psicológicos: los trastornos relacionados con la realidad mixta. Ya estamos observando los primeros casos de «síndrome de disociación aumentada», donde individuos experimentan despersonalización y desrealización tras uso intensivo de AR.
Necesitamos desarrollar marcos diagnósticos que puedan distinguir entre:
- Adaptación saludable a tecnologías de AR.
- Uso problemático que interfiere con el funcionamiento cotidiano.
- Trastornos clínicos emergentes específicamente relacionados con realidades mixtas.

La dimensión sociopolítica de la AR
Desde una perspectiva de izquierda, debemos reconocer que la realidad aumentada no es políticamente neutra. Las empresas que controlan estas tecnologías tienen un poder sin precedentes para moldear la percepción y el comportamiento humano. La capacidad de superponer información en la realidad puede convertirse en una herramienta de manipulación masiva si no establecemos marcos éticos y regulatorios robustos.
La democratización del acceso a AR debe ser una prioridad. Si estas tecnologías permanecen limitadas a sectores privilegiados de la sociedad, pueden amplificar las desigualdades existentes en capacidades cognitivas, oportunidades educativas y bienestar psicológico.
Reflexiones finales: navegando la nueva frontera cognitiva
La realidad aumentada está alterando fundamentalmente los procesos cognitivos y comportamentales humanos de maneras que apenas comenzamos a comprender. Desde la modificación de nuestros mapas mentales espaciales hasta la transformación de nuestras capacidades empáticas, esta tecnología representa mucho más que una simple herramienta: constituye un nuevo entorno cognitivo que requiere adaptaciones neuroplásticas significativas.
Hemos visto cómo la AR puede reducir la carga cognitiva en contextos bien diseñados mientras que simultáneamente exige nuevas formas de atención híbrida. Sus aplicaciones terapéuticas son prometedoras, especialmente en el tratamiento de fobias, la rehabilitación neuropsicológica y el entrenamiento en habilidades sociales. Sin embargo, también conlleva riesgos: dependencia tecnológica, confusión entre realidad y virtualidad, y la posible erosión de nuestra capacidad para encontrar significado en experiencias no mediadas.
Como profesionales de la psicología en España, tenemos la responsabilidad de liderar un desarrollo ético de estas tecnologías. Debemos:
- Establecer protocolos de evaluación para identificar tempranamente efectos adversos de la AR.
- Desarrollar intervenciones específicas para trastornos relacionados con realidades mixtas.
- Formar a la próxima generación de psicólogos en las competencias necesarias para navegar este nuevo paisaje cognitivo.
- Abogar por políticas públicas que garanticen el acceso equitativo y el uso ético de las tecnologías de AR
La realidad aumentada no cambiará solo cómo vemos el mundo; está cambiando cómo pensamos, sentimos y nos relacionamos. Nuestra tarea es asegurar que esta transformación sirva al florecimiento humano y no a su disminución. El futuro de la cognición humana se está escribiendo ahora, y tenemos la oportunidad —y la obligación— de participar activamente en su construcción.
¿Estás preparado para ser parte de esta revolución cognitiva? El momento de actuar es ahora.
Preguntas frecuentes
¿La realidad aumentada puede causar adicción como las redes sociales?
Los estudios actuales sugieren que la AR puede generar patrones de uso problemático, especialmente cuando incorpora elementos de gamificación. Sin embargo, es diferente de la adicción a redes sociales porque se basa más en la estimulación sensorial que en la validación social.
¿Es seguro el uso de AR en niños y adolescentes?
La investigación indica que el uso moderado y supervisado puede ser beneficioso educativamente. Sin embargo, se recomienda limitar el uso a 1-2 horas diarias y evitar aplicaciones que generen confusión entre realidad y virtualidad en menores de 12 años.
¿Puede la AR ayudar en terapias psicológicas?
Sí, la evidencia muestra eficacia superior en el tratamiento de fobias específicas, entrenamiento en habilidades sociales y rehabilitación cognitiva. Es especialmente prometedora porque permite practicar en entornos reales pero controlados.
Referencias Bibliográficas
- Buchner, J., Buntins, K., & Kerres, M. (2022). The impact of augmented reality on cognitive load and performance: A systematic review. Journal of Computer Assisted Learning, 38(1), 285-303.
- Bakır, Ç. N., Abbas, S. O., Sever, E., Morey, A. Ö., Genç, H. A., & Mutluer, T. (2023). Use of augmented reality in mental health-related conditions: A systematic review. SAGE Open Medicine, 11.
- Zhou, J., & Duh, H. B. L. (2024). Bridging the digital and physical: The psychology of augmented reality. Current Opinion in Psychology, 58, 101842.
- Miller, M. R., Jun, H., Herrera, F., Yu Villa, J., Welch, G., & Bailenson, J. N. (2019). Social interaction in augmented reality. PLOS ONE, 14(5), e0216290.
- Salatino, A., & Burin, D. (2024). Editorial: Virtual, mixed and augmented reality in cognitive neuroscience and neuropsychology, volume II. Frontiers in Psychology, 15, 1444412.
- Chicchi Giglioli, I. A., Pallavicini, F., Pedroli, E., Serino, S., & Riva, G. (2015). Augmented reality: A brand new challenge for the assessment and treatment of psychological disorders. Computers in Biology and Medicine, 2015, 862942.
- Suzuki, K., Yokoi, H., & Arita, T. (2024). Measuring cognitive load in augmented reality with physiological methods: A systematic review. Journal of Computer Assisted Learning, 40(3), 1123-1142.
- Seinfeld, S., Hortensius, R., Arroyo-Palacios, J., Iruretagoyena, G., Zapata, L. E., de Gelder, B., … & Sanchez-Vives, M. V. (2023). Domestic violence from a child perspective: Impact of an immersive virtual reality experience on men with a history of intimate partner violent behavior. Journal of Interpersonal Violence, 38(3-4), 2654-2682.