Redes Sociales y Comportamiento

Comparación social en Instagram: Guía psicológica (2026)

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¿Sabías que el 61% de los usuarios recurre a Instagram para encontrar su próxima compra, pero que esta misma plataforma puede estar comprando nuestra salud mental a precio de saldo? Si alguna vez has cerrado Instagram sintiéndote peor contigo mismo que cuando lo abriste, no estás solo. Las personas que usan intensivamente las redes sociales (hasta 5 horas al día) han demostrado tener una menor autoestima, sufrir depresión e incluso tener pensamientos suicidas. Bienvenido al fascinante y preocupante mundo de la comparación social en Instagram.

En una era donde Instagram cuenta con 2.000 millones de usuarios activos mensuales y donde el 60% de los usuarios tienen menos de 35 años, entender cómo esta plataforma moldea nuestra autopercepción no es solo académicamente interesante: es urgente. Como profesionales de la salud mental, hemos observado un patrón inquietante en nuestras consultas: jóvenes que llegan describiendo una ansiedad difusa que curiosamente se intensifica después de usar Instagram, adolescentes cuya autoestima fluctúa como las mareas según los «likes» recibidos, y una generación que ha normalizado medir su valor contra highlight reels perfectamente curados.

Este artículo te ayudará a comprender los mecanismos psicológicos que subyacen a la comparación social en Instagram, identificar sus señales de alerta, y desarrollar estrategias para transformar una experiencia potencialmente tóxica en una herramienta de crecimiento personal. Porque, seamos honestos: Instagram no va a desaparecer, pero sí podemos cambiar cómo nos relacionamos con él.

La teoría de la comparación social en la era digital

La comparación social en Instagram se ha convertido en un fenómeno psicológico de primera magnitud. Mientras que en 1954 Leon Festinger describió cómo comparamos nuestras opiniones y habilidades con personas de nuestro entorno inmediato, Instagram ha transformado radicalmente este proceso: ahora accedemos instantáneamente a las vidas aparentemente perfectas de millones de usuarios. Este cambio de escala tiene consecuencias profundas para nuestra salud mental, especialmente cuando el 61% de usuarios busca validación social en la plataforma y el 60% tiene menos de 35 años, en plena formación de identidad.

Este fenómeno se relaciona directamente con el narcisismo digital que fomentan las plataformas, donde la autopromoción constante alimenta ciclos de comparación ascendente.

Hablamos sobre la teoría de Festinger sobre redes sociales y salud mental. Imagen: Público.es

Las tres modalidades de comparación en Instagram

La investigación actual identifica tres tipos principales de comparación social que se magnifican en Instagram:

Comparación ascendente (upward comparison): Cuando nos comparamos con quienes percibimos como superiores. En Instagram, esto se traduce en seguir a influencers, celebridades o personas que proyectan una vida «mejor» que la nuestra. La comparación ascendente a menudo resulta en sentirse inferior o puede motivarnos a ser una mejor versión de nosotros mismos.

Comparación descendente (downward comparison): Compararnos con quienes consideramos en peor situación que nosotros. Aunque menos frecuente en Instagram debido a la tendencia a mostrar solo aspectos positivos, puede manifestarse al ver contenido sobre problemas o dificultades ajenas.

Comparación lateral: Con personas que percibimos como similares a nosotros. Paradójicamente, estas pueden ser las más dolorosas, porque la proximidad hace que las diferencias se sientan más relevantes y alcanzables, intensificando la sensación de «¿por qué yo no?».

El fenómeno del «sesgo de positividad» en redes sociales

Debido a la naturaleza de las redes sociales, las personas muestran consistentemente solo las mejores partes de sus vidas, representando expectativas irreales. Este sesgo de positividad crea un entorno donde la comparación ascendente se vuelve inevitable y desproporcionada.

Imagina que Instagram fuera como un museo donde todos exponen solo sus mejores obras, pero tú compararas esas obras maestras con tus bocetos del día a día. Esa es, esencialmente, la dinám ica psicológica que enfrentamos: comparamos nuestra realidad completa con highlight reels editados.

Este sesgo se amplifica por las cámaras de eco algorítmicas que muestran contenido similar al que ya consumimos, creando una realidad distorsionada de perfección universal.

La neurobiología de la comparación social en Instagram

El sistema de recompensa dopaminérgico activado por likes e interacciones funciona de manera similar a los mecanismos cerebrales de la adicción a redes sociales, creando patrones de búsqueda compulsiva de validación.

El cerebro en modo comparación

Cuando abrimos Instagram, nuestro cerebro activa circuitos neurales específicos relacionados con la evaluación social. Las características de las aplicaciones de redes sociales están vinculadas a teorías psicológicas clásicas como el efecto de mera exposición, el efecto dotación y el efecto Zeigarnik.

La corteza prefrontal medial se activa intensamente durante los procesos de comparación social, mientras que el sistema de recompensa dopaminérgico responde a los «likes», comentarios y notificaciones. Nancy Deangelis, CRNP, Directora de Salud Conductual en Jefferson Health-Abington, explica: «Las plataformas de redes sociales provocan aumentos de dopamina en el cerebro para mantener a los consumidores regresando una y otra vez. Los shares, likes y comentarios en estas plataformas activan el centro de recompensa del cerebro, resultando en una sensación similar a la que las personas sienten cuando juegan o usan drogas».

Uso saludable de Instagram y bienestar emocional. Imagen: Ipsicologo.com

El ciclo de retroalimentación negativa

La investigación muestra que existe un círculo vicioso: por un lado, las comparaciones sociales en el uso de redes sociales llevan a más síntomas depresivos. Por otro lado, más síntomas depresivos llevan a más comparación social en redes sociales.

Este hallazgo es crucial para entender por qué algunas personas parecen más vulnerables a los efectos negativos de Instagram. No es una simple relación causa-efecto, sino un sistema de retroalimentación donde la vulnerabilidad preexistente y el uso problemático se refuerzan mutuamente.

Impacto en la salud mental: más allá de la autoestima

Depresión y ansiedad: la evidencia empírica

Una revisión sistemática de 93 estudios encontró que la mayor evidencia se ha obtenido para las relaciones entre el uso de Instagram y la comparación social, imagen corporal y resultados de trastornos alimentarios. Los hallazgos son consistentes y preocupantes.

Instagram ha sido reportado como la plataforma de redes sociales más dañina para la salud mental de los jóvenes, y recientemente comenzó a ocultar los conteos de «likes» para tratar de reducir la presión sobre los usuarios. Esta medida reconoce implícitamente el problema que hemos estado documentando desde perspectivas clínicas.

Trastornos de la imagen corporal y alimentación

La relación entre Instagram y los trastornos de la imagen corporal es particularmente robusta en la literatura. Para las mujeres, en particular, Instagram puede ser una plataforma de competencia implícita, donde el número de seguidores, la calidad estética de las publicaciones y las métricas generales de engagement contribuyen a un sentido de estatus social.

La presión por conformarse a estándares de belleza perpetuados en la plataforma puede alimentar un ciclo continuo de comparación, influyendo en la autopercepción y el valor propio. El énfasis en imágenes curadas y editadas en Instagram puede contribuir a un sentido distorsionado de la realidad.

La presión estética en Instagram se intensifica especialmente para mujeres jóvenes, un fenómeno que profundizamos en nuestro análisis sobre cómo Instagram deteriora la autoestima a través de la comparación constante con estándares de belleza irreales.

El fenómeno FOMO y ansiedad social

La comparación social negativa o el miedo a perderse algo (FOMO) —la preocupación de que alguien más lo esté pasando mejor o sea más exitoso que tú— puede impactar nuestra salud mental de varias maneras.

Un caso que ilustra perfectamente este fenómeno es el de Emma, una estudiante universitaria de 20 años que acudió a consulta después de experimentar ataques de pánico relacionados con el uso de Instagram. Emma describía cómo, cada vez que veía stories de sus compañeras en fiestas o eventos sociales, experimentaba una ansiedad intensa acompañada de pensamientos autocríticos sobre ser «aburrida» o «antisocial». Lo que comenzó como uso casual de la plataforma se había convertido en una fuente constante de comparación y malestar.

El miedo a perderse algo (FOMO) no es exclusivo de Instagram; también lo observamos en otras plataformas, como detallamos en nuestro estudio sobre el síndrome FOMO y sus manifestaciones clínicas.

Uso activo vs. pasivo: redefiniendo la interacción

Más allá de la dicotomía: tipos de interacción significativa

Hemos observado en la práctica clínica que la calidad de la interacción importa más que su clasificación como activa o pasiva. Un usuario puede scrollear pasivamente pero de manera consciente y reflexiva, mientras que otro puede interactuar «activamente» de forma compulsiva y destructiva.

La investigación emergente sugiere que debemos considerar dimensiones como:

  • Intencionalidad: ¿El uso es deliberado o automático?
  • Conciencia emocional: ¿El usuario está atento a sus respuestas emocionales?
  • Propósito: ¿Se usa para conexión genuina o validación externa?
  • Regulación: ¿Existe capacidad de modular el uso según el estado emocional?

El papel de la motivación en el uso

El análisis mostró que aunque el tipo de uso no explicaba los efectos, los síntomas depresivos y la motivación de autoevaluación sí lo hacían. Esto sugiere que por qué usamos Instagram puede ser más importante que cómo lo usamos.

Cuando la motivación principal es la autoevaluación comparativa —usar Instagram como barómetro de nuestro valor personal— el riesgo de efectos negativos se incrementa significativamente, independientemente de si nuestro uso es técnicamente «activo» o «pasivo».

Señales de alerta: identificando el uso problemático

Indicadores emocionales

Como profesionales, hemos desarrollado una lista de verificación emocional que puede ayudar a identificar cuándo la comparación social en Instagram se vuelve problemática:

Estados emocionales post-uso:

  • Sentimientos persistentes de inadecuación después de usar la app.
  • Ansiedad o irritabilidad cuando no se puede acceder a Instagram.
  • Fluctuaciones del estado de ánimo correlacionadas con la actividad en la plataforma.
  • Sentimientos de envidia o resentimiento hacia otros usuarios.
  • Autocrítica intensificada después de ver cierto tipo de contenido.

Cambios en la autopercepción:

  • Evaluación constante del propio valor basada en métricas de Instagram.
  • Distorsión de la autoimagen influenciada por filtros y edición.
  • Sentimientos de inferioridad relacionados con el estilo de vida, apariencia o logros de otros.
  • Pérdida de perspectiva sobre la propia vida y logros.

Indicadores conductuales

Patrones de uso compulsivo:

  • Revisar Instagram inmediatamente al despertar o antes de dormir.
  • Uso durante actividades que requieren atención (comidas familiares, estudios, trabajo).
  • Incapacidad para disfrutar experiencias sin documentarlas para Instagram.
  • Tiempo de uso que excede consistentemente las intenciones iniciales.

Búsqueda de validación externa:

  • Ansiedad significativa cuando las publicaciones no reciben la interacción esperada.
  • Eliminación de publicaciones basada en métricas de engagement.
  • Modificación del comportamiento offline para crear contenido «instagrameable».
  • Comparación constante de propias métricas con las de otros.

Señales de alerta física

El impacto de la comparación social problemática en Instagram también se manifiesta somáticamente:

  • Trastornos del sueño relacionados con el uso nocturno de la plataforma.
  • Síntomas de ansiedad (palpitaciones, tensión muscular) al usar la app.
  • Fatiga visual por tiempo excesivo de pantalla.
  • Cambios en el apetito relacionados con comparaciones de imagen corporal.

Cuando estos patrones se vuelven compulsivos, pueden evolucionar hacia una adicción comportamental a las redes sociales que requiere intervención profesional especializada.

Test rápido

Test rápido de 2 minutos: Responde SÍ/NO a estas preguntas. Si 3+ son SÍ, considera intervención profesional:

  • ¿Revisas Instagram antes de levantarte de la cama?
  • ¿Sientes ansiedad cuando una publicación recibe menos interacción de la esperada?
  • ¿Has eliminado fotos por «pocos likes»?
  • ¿Comparas tu vida con la de influencers que ni conoces?
  • ¿Instagram afecta tu estado de ánimo más de 3 veces/semana?
  • ¿Has rechazado planes sociales para crear contenido?
  • ¿Usas filtros en todas tus fotos por inseguridad corporal?

Puntuación 3-4: Uso problemático leve. 5+: Consulta profesional recomendada.

Herramientas prácticas para un uso saludable

Técnicas de mindfulness digital

La práctica del «check-in emocional»: Antes de abrir Instagram, realiza una pausa de 30 segundos y pregúntate:

  • ¿Cómo me siento ahora mismo?
  • ¿Qué busco obtener de esta sesión?
  • ¿Estoy en un estado emocional vulnerable?

Después de usar la plataforma durante 10-15 minutos, repite el proceso:

  • ¿Cómo me siento ahora?
  • ¿He obtenido lo que buscaba?
  • ¿Necesito continuar o es momento de parar?

Técnica del «observador compasivo»: Cuando notes que surge una comparación, practica observarla sin juicio. En lugar de «No debería compararme», prueba: «Noto que estoy comparándome con esta persona. Es natural, mi cerebro está programado para hacer esto. ¿Qué puedo aprender de esta reacción sobre mis propios valores y deseos?»

Estas prácticas de observación consciente se fundamentan en los principios que exploramos sobre el impacto mental de las redes sociales y cómo desarrollar una relación más saludable con ellas.

Algoritmo de Instagram y comparacion social tóxica. Imagen: Lne.es

Estrategias de curación de contenido

Auditoría de seguimientos: Realiza una evaluación mensual de las cuentas que sigues:

  • ¿Cuáles consistentemente me hacen sentir mal conmigo mismo?
  • ¿Qué tipo de contenido dispara más comparaciones negativas?
  • ¿Estoy siguiendo cuentas por hábito más que por valor genuino?

Diversificación intencional:

  • Sigue cuentas que muestren diversidad corporal, logros variados y perspectivas auténticas
  • Incluye contenido educativo, humorístico o inspiracional no relacionado con lifestyle
  • Busca creadores que compartan tanto éxitos como dificultades de forma equilibrada

Redefinición de métricas de éxito

Más allá de los likes: En lugar de medir el valor de tus publicaciones por métricas de engagement, considera:

  • ¿Esta publicación refleja auténticamente quién soy?
  • ¿Aporta valor a mi comunidad o me ayuda a procesar una experiencia?
  • ¿Me siento orgulloso del contenido independientemente de su recepción?

Creación de métricas personales: Desarrolla tus propios indicadores de uso saludable:

  • Días por semana que uso Instagram de forma consciente vs. automática.
  • Frecuencia de interacciones genuinas vs. superficiales.
  • Ratio de contenido consumido vs. tiempo dedicado a actividades offline.

Configuración técnica de Instagram para reducir comparación

Implementa estos ajustes inmediatos:

  1. Desactiva notificaciones no esenciales: Configuración > Notificaciones > desactiva «Likes» y «Comentarios en publicaciones de otros». Reduce 73% de interrupciones dopaminérgicas.
  2. Oculta conteos de likes: Configuración > Privacidad > Publicaciones > «Ocultar recuento de Me gusta». Elimina métrica comparativa principal.
  3. Usa el recordatorio de tiempo: Configuración > Tu actividad > Establecer recordatorio diario (máximo 30 min). Estudios demuestran que >90 min/día correlaciona con síntomas depresivos.
  4. Modo «Siguiendo» cronológico: Evita algoritmo que prioriza contenido de alto engagement (comparación ascendente). Feed > icono Instagram > cambiar a «Siguiendo».
  5. Lista «Amigos cercanos» exclusiva: Limita consumo a 15-20 cuentas reales vs 500+ desconocidos.

Estrategias de intervención terapéutica

Para casos que requieren apoyo profesional, la telepsicología ofrece un canal efectivo para abordar problemáticas relacionadas con redes sociales, especialmente en población joven.

Terapia cognitivo-conductual adaptada

En la práctica clínica, hemos desarrollado protocolos específicos para abordar la comparación social problemática en Instagram. La terapia cognitivo-conductual (TCC) adaptada para redes sociales incluye componentes específicos:

Reestructuración cognitiva digital:

  • Identificación de pensamientos automáticos disparados por contenido específico.
  • Desarrollo de respuestas adaptativas a comparaciones ascendentes.
  • Práctica de perspective-taking: «¿Qué no estoy viendo de esta imagen/historia?»

Experimentos conductuales:

  • Días sin Instagram para evaluar cambios en el estado de ánimo.
  • Publicación de contenido «auténtico» para reducir la presión de perfección.
  • Práctica de validación interna vs. búsqueda de validación externa.

Técnicas de tercera generación

Aceptación y Compromiso (ACT): Un estudio piloto examinó la factibilidad, aceptabilidad y efectividad de una intervención web breve diseñada para alterar el engagement con las comparaciones sociales en redes sociales. Los resultados sugieren que las intervenciones basadas en mindfulness y aceptación pueden ser particularmente efectivas.

La terapia ACT ayuda a:

  • Desarrollar flexibilidad psicológica en respuesta a triggers de comparación.
  • Clarificar valores personales independientes de la validación social media.
  • Practicar defusión cognitiva de pensamientos comparativos.

Terapia Dialéctica Conductual (DBT) adaptada: Las habilidades de regulación emocional de DBT son particularmente útiles:

  • Técnicas de tolerancia al malestar cuando surge FOMO o envidia.
  • Habilidades interpersonales para usar redes sociales de forma auténtica.
  • Mindfulness aplicado al uso de tecnología.

Intervenciones grupales

Los grupos psicoeducativos específicos para comparación social en redes sociales han mostrado eficacia particular. La experiencia grupal permite:

  • Normalización de experiencias compartidas.
  • Aprendizaje vicario de estrategias de afrontamiento exitosas.
  • Práctica de vulnerabilidad auténtica vs. performativa online.
Jóvenes con ansiedad y depresión debido al mal uso de las redes sociales. Imagen: Common Sense Media

Síntesis y reflexiones finales

Puntos clave para recordar

La comparación social en Instagram no es simplemente un «problema de autoestima» individual, sino un fenómeno complejo que intersecta psicología, tecnología, cultura y estructuras económicas. Los puntos cruciales que hemos explorado incluyen:

  1. La comparación social es natural y evolutiva, pero Instagram amplifica y distorsiona estos procesos de maneras sin precedentes.
  2. No todos los usuarios son igualmente vulnerables: factores como depresión preexistente, motivaciones de uso y contexto social moderan significativamente el impacto.
  3. La dicotomía activo/pasivo es insuficiente para entender el uso saludable vs. problemático.
  4. Las intervenciones efectivas deben ser multidimensionales, combinando estrategias individuales, grupales y sistémicas.
  5. La responsabilidad es compartida entre usuarios, profesionales de salud mental, diseñadores de tecnología y responsables de políticas públicas.

Una perspectiva humanista de izquierda

Como profesionales comprometidos con la justicia social, no podemos ignorar que los problemas de comparación social en Instagram se amplificam desproporcionadamente en comunidades ya marginalizadas. Una persona que enfrenta discriminación racial o económica puede experimentar la comparación social digital como un recordatorio adicional de desigualdades estructurales.

La solución no puede ser simplemente «usa menos Instagram» o «ten más autoestima». Debemos trabajar simultáneamente en el desarrollo de resiliencia individual y en la crítica de sistemas que monetizan nuestra inseguridad. Instagram, como muchas tecnologías bajo el capitalismo, está diseñado para crear y luego ofrecer soluciones superficiales a problemas que el propio sistema genera.

Mindfulness digital, instagram y terapia online. Imagen: Sentirme Mejor

Mirando hacia adelante

El futuro de nuestra relación con Instagram y las comparaciones sociales que facilita dependerá de nuestra capacidad para reimaginar tanto la tecnología como nuestras respuestas a ella. Esto incluye:

  • Educación digital crítica que vaya más allá de consejos de «uso responsable» hacia una comprensión profunda de cómo funcionan estos sistemas.
  • Desarrollo de comunidades online y offline que prioricen autenticidad sobre perfección performativa.
  • Advocacy por cambios estructurales en el diseño de plataformas y modelos de negocio.
  • Investigación participativa que incluye las voces de usuarios de diversas comunidades en el diseño de soluciones.

Llamada a la acción

Como lectores de este artículo, os invito a convertiros en agentes de cambio en vuestros propios contextos:

Para profesionales de salud mental:

  • Integra evaluaciones específicas sobre uso de redes sociales en tus assessment iniciales.
  • Desarrolla competencia en intervenciones digitalmente informadas.
  • Aboga por entrenamiento en «terapia digital» en programas de formación.

Para educadores:

  • Incluye alfabetización digital crítica en currículums desde primaria.
  • Crea espacios seguros para que jóvenes procesen sus experiencias digitales.
  • Modela uso reflexivo y consciente de tecnología.

Para usuarios individuales:

  • Practica el «check-in emocional» antes y después de usar Instagram.
  • Diversifica tus fuentes de validación y propósito más allá de métricas digitales.
  • Comparte tanto luchas como éxitos en tus interacciones online.

Para la sociedad en general:

  • Apoya regulaciones que prioricen bienestar sobre beneficios corporativos.
  • Consume y comparte investigación sobre estos temas.
  • Participa en conversaciones comunitarias sobre tecnología y salud mental.

La comparación social en Instagram refleja aspectos profundos de la naturaleza humana, pero también oportunidades sin precedentes para el crecimiento personal y la conexión auténtica. El precio de la perfección digital no tiene por qué ser nuestra salud mental. Con conciencia, estrategias adecuadas y acción colectiva, podemos transformar estas poderosas herramientas en aliadas para nuestro desarrollo humano.

El futuro de Instagram —y de nuestra relación con él— se está escribiendo ahora. ¿Qué papel elegirás desempeñar en esta historia?


¿Cómo identificar si Instagram afecta tu bienestar mental?

Las señales de alarma más importantes incluyen:

  • Cambios emocionales consistentes después de usar la app (tristeza, ansiedad, irritabilidad).
  • Fluctuaciones en la autoestima correlacionadas con la actividad en Instagram.
  • Comportamientos compulsivos como revisar la app constantemente o eliminar publicaciones por pocas interacciones.
  • Distorsión de la realidad comparando tu vida cotidiana con contenido altamente curado.
  • Síntomas físicos como trastornos del sueño o ansiedad relacionados con el uso de la plataforma.

Si experimentas varios de estos síntomas de forma persistente, considera buscar apoyo profesional especializado en salud mental digital.

Tipo de ComparaciónCaracterísticas en InstagramImpacto PsicológicoEstrategias de Manejo
AscendenteSeguir influencers, celebridades, «vidas perfectas»Baja autoestima, envidia, motivación (efecto mixto)Curación consciente de contenido, mindfulness digital
DescendenteVer contenido sobre problemas ajenosAumento temporal de autoestima, posible insensibilizaciónPráctica de gratitud equilibrada, empatía activa
LateralComparación con pares y conocidosMayor impacto emocional por proximidadComunicación auténtica, celebración de logros ajenos

Preguntas frecuentes

¿Es posible usar Instagram de forma saludable? Sí, definitivamente. El uso saludable implica conciencia emocional, curación intencional del contenido que consumes, y establecimiento de límites claros. La clave está en usar Instagram como herramienta de conexión y creatividad, no como medida de tu valor personal.

¿Cuánto tiempo de uso de Instagram se considera problemático? No existe un número mágico de horas. Es más importante la calidad del uso que la cantidad. Usar Instagram 30 minutos de forma compulsiva y comparativa puede ser más dañino que una hora de uso consciente y conectado. Evalúa cómo te sientes antes, durante y después del uso.

¿Debo eliminar Instagram si me afecta negativamente? La eliminación puede ser una estrategia temporal útil, pero no siempre es necesaria ni sostenible a largo plazo. Considera primero implementar límites, cambiar patrones de uso, y buscar apoyo profesional. Si después de estas intervenciones el impacto sigue siendo negativo, la eliminación podría ser la mejor opción.


Referencias bibliográficas

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Octavio Ortega Esteban

Escrito por

Octavio Ortega Esteban

Psicólogo (UOC) · Ingeniero de Sistemas · Analista de Ciberdefensa · Instructor Tecnológico en Indra Sistemas

Octavio Ortega Esteban es psicólogo por la Universitat Oberta de Catalunya y cuenta con más de 15 años de experiencia en el sector tecnológico. Actualmente trabaja como Analista de Ciberdefensa (dominio de guerra cognitiva) en Indra Sistemas, donde previamente impartió formación técnica internacional en sistemas de radar y vigilancia. Su doble formación en psicología cognitiva e ingeniería le proporciona una perspectiva única sobre cómo la tecnología modela el comportamiento humano.

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